Distribución espacial de carnicerías y veterinarias como indicadores de violencia estructural y bienestar animal: un análisis cuantitativo en Guadalajara

Distribución espacial de carnicerías y veterinarias como indicadores de violencia estructural y bienestar animal: un análisis cuantitativo en Guadalajara

Rodolfo de la Torre López

En este estudio, que se desarrollará a lo largo de varias entradas, se propone una lectura crítica de la distribución espacial de las carnicerías y las veterinarias en la ciudad de Guadalajara (GDL) como indicadores de violencia estructural y protección hacia los animales de granja. Mediante técnicas de análisis geoespacial se identificarán patrones que nos permitirán reflexionar sobre la normalización territorial de la explotación animal. La zonificación del sacrificio animal se propone para interpretar a la ciudad desde una perspectiva posthumanista del sacrificio, señalando la materialización urbana del especismo. Se propone explorar distintos conceptos que nos permitan decidir el lugar que deberían ocupar los animales de granja en las ciudades modernas.

La propuesta para esta entrada es explorar la violencia estructural y el especismo institucionalizado. El concepto de “violencia estructural” fue propuesto por Galtung (1969) en su artículo “Violence, Peace, and Peace Research” publicado en la revista académica Journal of Peace Research. Donde describe que existen formas de daño sistemático que se ejercen de manera indirecta e impiden que ciertos grupos humanos accedan a las condiciones mínimas de bienestar requerida.

Si bien, este concepto ha sido originalmente aplicado a las sociedades humanas, se han desarrollado propuestas desde el anti especismo crítico (Nibert, 2002; Francione, 2000), señalando las estructuras sociales que permiten la explotación de los animales. Nibert (2002) en “Animal Rights/ Human Rights” argumenta que la opresión a los animales no humanos está estrechamente relacionada con las formas de explotación humanas, que surgen de estructuras sociales y económicas. Gary Francione (2000) critica el bienestarismo y defiende la abolición del uso de los animales por los humanos, dónde los animales tengan el derecho a no ser propiedad de nadie (Marchesini, 2016).


El punto de partida de este análisis es la definición de Galtung (1969: 13) de violencia estructural: “la violencia está presente cuando los seres humanos están influenciados de tal forma que su desarrollo real es menor que su desarrollo potencial” extendida al mundo animal no-humano por Dilts (2012).

Si aplicamos esta idea a los animales de granja podemos argumentar que los sistemas económicos limitan su potencial de desarrollo y bienestar. Sentido en el que pueden argumentarse dos cosas: existen estructuras económicas que normalizan el sufrimiento animal y que el capitalismo y el sufrimiento animal van de la mano porque los animales son considerados recursos escasos por el sistema. Vemos pues que en sendos sentidos se normaliza el sufrimiento animal.


Esto nos permite de hablar de una “geografía moral del consumo”, donde el espacio no es neutral sino que está atravesado sobre la decisión de qué vidas importan (Smith, 2000). Así pues, las carnicerías son algo más que simples establecimientos comerciales. Son infraestructuras simbólicas que establecen jerarquías entre las especies. En su libro Moral Geographies: Ethics in a World of Difference, Smith argumenta que la ética no puede separarse del contexto geográfico.


Entonces nos preguntamos acerca de la representación espacial de la normalización de la violencia especista. Consideremos el número de carnicerías por colonia como un indicador de la normalización de la violencia. Se encontró que en 439 objetos espaciales, donde cada uno de ellos es una colonia o asentamiento, que constituyen el municipio de Guadalajara, hay 750 carnicerías, con una media de 1.7 carnicerías por colonia. Con una desviación estándar de 2.2 carnicerías. Afortunadamente para los animales de granja, hay colonias con 0 carnicerías. Aunque el algunas de ellas hay hasta 16 establecimientos.


Se realizó un mapa temático de brincos naturales con 4 niveles. Mediante el análisis del mismo se encontró que las colonias: Cantarranas, Belisario Domínguez y Lomas de Polanco es donde más carnicerías hay en la ciudad. Además de otras colonias en las que también hubo una importante cantidad de carnicerías, pero no tantas como en las anteriores, por ejemplo, las colonias: 5 de mayo, San Juan Bosco, Circunvalación Belisario, Oblatos y Sagrado corazón.


Con datos de la población total y el número de carnicerías que hay en cada colonia se encontró que hay colonias en las que llega a haber hasta 451 carnicerías por cada 100,000 habitantes.

Bibliografía

Galtung, J. (1969). Violence, peace, and peace research. Journal of Peace Research, 6(3), 167–191. https://doi.org/10.1177/002234336900600301

Nibert, D. (2002). Animal rights/human rights: Entanglements of oppression and liberation. Rowman & Littlefield.

Francione, G. L. (2000). Introduction to animal rights: Your child or the dog? Temple University Press.

Marchesini, R. (2016). El paradigma poshumanista: el giro ontológico de lo humano (Ed. C. Godoy). Santiago: Editorial Palinodia.

Dilts, A. (2012). Revisiting Johan Galtung’s concept of structural violence. New Political Science, 34(2), 191–194. https://doi.org/10.1080/07393148.2012.676396

Smith, D. M. (2000). Moral geographies: Ethics in a world of difference. Edinburgh University Press.

Sobre quien realizó este texto

animalesypraxis

¡Compártelo!

Facebook
X
Threads
Telegram
WhatsApp
Tumblr
LinkedIn

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

×